
Acabo de darme cuenta que este año no he escrito absolutamente nada y no es que no me haya pasado nada...ha sido un año difícil, triste. Esto de la adolescencia es verdad, la relación con mis hijas cambia día a día y ese necesario camino a la independencia duele y mucho. Empiezo a sentir un vacío, se que debo estar, que ellas me necesitan, pero siento que la energía fluye solo en un sentido, de mi hacia ellas. y me duele, me cansa, me da pena, me da rabia, lo encuentro injusto. Y lo peor de todo es que tengo claro que estamos recién partiendo con el "despegue"(de despegarse).
Deje de caminar, tan de repente como empece, sin motivo alguno. Y no me imagino volverlo a hacer.
En septiembre del año pasado la Marlen se fue, y ha sido pesado para mi y para las niñitas. Para mi en lo físico, hacer la pega de otro no es agradable. Para ellas, en lo emocional, era su nana de toda la vida.La echan de menos. Por suerte para mi está la casa de mi mamá con Panchita a cargo. A las chicas no les gusta mucho no poder llegar a su casa en las tardes, pero en fin es lo que hay.
Me ronda la cabeza una cosa llamada depresión
