Y
así de repente, pasaron 13 años y estas de a poco, día a día, diciéndole adiós al
colegio. A este lindo colegio, que te ha entregado amor, amigos y valores tan
importantes que corren por tus venas sin que tal vez tú te des cuenta, pero que
yo veo expresarse en ti, en tus acciones, conversaciones, en tu forma de vivir
y convivir con los demás.
Me
acuerdo tan claramente del primer día de clases, las dos cachirulas con sus
uniformes impecables. Estábamos listas tan temprano que hasta alcanzamos a
tomarnos fotos. Algo impensable ahora, que siempre salimos corriendo como unas
locas en las mañanas.
Conocerte
Javi ha sido una experiencia tan linda. Se me vienen a la mente miles de
imágenes, tu en el andador caminando detrás de mí silbando (plop), tu dormida
en la silla de comer, tu llegando a mi cama en la noche con susto, tu
haciéndome trencitas en el pelo, tu y la Dani escapando del monstruo de las
cosquillas, tu tirándote del resbalín dela plaza, tu jugando con tus amigas, tu
bailando danza árabe, tu en Little dancing, tu en gimnasia artística, tu con un
bolso más grade que ti partiendo a trabajos voluntarios, tu tocando el teclado,
tu jugando con las barbies, tu regaloneando, tu llorando por la ventana del
auto “mi vasito” , tu posando en las fotos…hay esto es infinito, y cada una de
esas imágenes está acompañada de emociones tan lindas que lastimablemente no te
puedo compartir con palabras.
También
recuerdo conversaciones. “Mamá hoy no voy a escapar cuando vengan los
coliguachos, porque uno tiene que enfrentar sus problemas” Riñihue, bajando al
lago, tenías 5 añitos, casi me derretí de amor y orgullo. “Mamá conversemos un
ratito” Nancagua, acostadas, tenias 4 añitos, conversamos un ratito después me
dijiste que era suficiente que ya tenías ganas de dormir.
Cuando
naciste eras un pequeño puntito que solo necesitaba amor y cuidado, pero poco a
poco fue apareciendo tu persona, la que tu eres, con tus pensamientos,
principios, gustos propios y ese carácter que a veces hace necesario contar
hasta 10 para no enloquecer.
De
a poco fueron apareciendo unas alistas en tu espalda, con las que comenzaste a volar,
primero muy cerquita mío, y después cada
vez un poquito más lejos. Usa esas alas Javi, vuela a donde tus
instintos te lleven, hay tanto mundo que ver, oler, sentir, vivir. Te pido un
solo favor, por favor vuelve, no cortes las raíces que te tienen amarrada a mi
alma.
Me
encanta ver cómo has ido poco a poco definiendo tu camino, el arte en todas sus
expresiones es lo tuyo, no me cabe ninguna duda. Desde chica tuviste una
sensibilidad especial con los colores, los sonidos, las texturas -una vez
tocaste un tela y te pareció tan suave que te maravillaste, me mirabas y me
decías “mamá, que suavecita”, disfrutabas los aromas, el cielo, las estrellas por
su belleza.
Toda
esa información que has ido recopilando a través de tus sentido las plasmas en
cada uno de los trabajos que haces.
Te
quiero Javi, infinitamente, incondicionalmente, por siempre, para siempre. Y me
comprometo a celebrar tus triunfos y alegrías, a secar tus lágrimas y acurrucar
tus penas, a confiar en tus instintos, a apoyar tus decisiones, aun si no
estoy totalmente de acuerdo con ellas y
a amarte eternamente.
Mamá.
30.09.2016







